Retapizar sillas: qué grampa y qué clavo va en cada parte

Una silla parece el trabajo más simple del rubro y es donde más se mezclan los consumibles. En una sola pieza conviven dos cosas distintas: la tela y la espuma, que se fijan con grampa, y la madera del bastidor con sus molduras, que pide clavo. Usar uno donde va el otro es lo que hace que un asiento se afloje a los meses o que una moldura quede marcada.
El asiento y el respaldo: grampa serie 80
Para tapizar una silla se usa la grampa serie 80, la misma de tapicería en general: corona (el ancho) de 12,8 mm y alambre calibre 21. Ese alambre fino es el punto: sujeta la tela con firmeza contra la madera del bastidor pero sin marcarla ni cortarla, que es justo lo que se ve cuando alguien tapiza con una grampa de más cuerpo.
Sirve para todo lo que lleva la silla por arriba: la tela de terminación, la espuma, la arpillera y los tableros finos del fondo del asiento.
El largo de pata lo define la espuma, no la silla
La corona siempre es la misma. Lo único que cambia de un trabajo a otro es cuánto espesor tiene que atravesar la pata antes de clavarse en la madera. La regla es simple: que atraviese todo lo que estás fijando y agarre madera, sin quedarse corta ni pasarse de largo.
| Qué estás fijando en la silla | Largo de pata orientativo |
|---|---|
| Tela fina directo sobre la madera (respaldos, fondos) | 6 a 8 mm |
| Tela con una espuma finita | 10 mm |
| Asiento con espuma media o varias capas | 12 mm |
| Asiento con espuma gruesa o arpillera con relleno | 14 mm |
Por eso las medidas más pedidas en tapicería son la de 10 y la de 14 mm: cubren el asiento mullido y el respaldo fino, que es la combinación típica de una silla. Si tenés una duda con un modelo puntual, escribinos y te decimos la medida exacta.
Dónde va el clavo y no la grampa
La grampa hace el grueso del tapizado, pero hay dos partes de la silla donde no corresponde. Una es la madera del bastidor, cuando hay que rearmarlo o reforzar una unión floja antes de tapizar: ahí lo que importa es que la estructura aguante peso y uso. La otra son las molduras, varillas y terminaciones que se colocan una vez puesta la tela.
Para esas dos cosas van clavos finos: el clavo F, que es recto tipo clavillo, y el clavo T, con cabeza en T. Los dos son finitos y se avellanan, o sea que la cabeza queda embutida en la madera y prácticamente no se ve, que es lo que se busca en una terminación a la vista.
Cada clavadora toma su modelo y su línea, así que el clavo tiene que ser el que corresponde a tu máquina para que entre bien y no la trabe.
Cuando no es una silla, son cuarenta
Retapizar la silla de casa y rehacer el salón de un bar son el mismo trabajo repetido, pero el consumible se compra distinto. En una tanda larga lo que frena no es la grampa sino parar a recargar y, sobre todo, que se acabe justo la medida que estabas usando en la mitad del lote. Para trabajos grandes conviene el cajón cerrado de la medida que más usás, y tener la de al lado por si alguna silla trae más espuma que el resto. Y si es al revés, una silla cada tanto y sin compresor, antes de la grampa conviene mirar si te va una engrampadora neumática o eléctrica.
Lo que trae problemas
- Grampa de otra serie en el cargador. Entra forzada, traba la máquina y te deja el trabajo por la mitad. Cada engrampadora toma una serie determinada.
- Pata demasiado larga en un respaldo fino. Atraviesa la madera y asoma del otro lado, que en un respaldo se ve y se engancha.
- Falta de aceite neumático. Dos o tres gotas por jornada mantienen el pistón andando; sin eso la máquina pierde fuerza y empieza a no hundir la grampa del todo.
Si la máquina ya viene fallando, en la guía de engrampadora que no dispara están las causas más comunes y qué revisar antes de traerla.
¿Estás por retapizar sillas?
Decinos qué máquina tenés y qué espesor de espuma llevan los asientos, y te pasamos la medida justa, precio y stock. También hacemos reparación y service de engrampadoras y clavadoras de todas las marcas.
Consultanos por WhatsApp